¡A pasear por el cafetal!
Una plantación de café también es un itinerario turístico, en Doka Estate se vive todo el proceso de producción, desde la planta hasta el empaque final. ¡Una experiencia auténtica!
Es una mañana de invierno y el cielo gris amenaza con soltarse a llover, mi lugar de destino Doka Estate, una plantación de café situada en Sabanilla de Alajuela, a unos 10 kilómetros del centro de esa provincia.
A mi llegada, el sol apenas decidió salir y la luz se acurrucó sobre las plantas, allí, nos da la bienvenida la encargada de operaciones, Maricruz Delgado, nos invita a degustar una taza de café frío, después vamos hacia el mariposario.
“Nuestra actividad principal aquí es el tour del café, pero este es un valor agregado, porque los turistas tienen de cerca ejemplares que son difíciles de ver en otros lugares, entre ellos, la Morpho azul, la Búho o la Monarca”, explica Delgado.
Mientras conversa, nos señala el camino para que nos enrumbemos hacia el cafetal.
Ahí es donde inicia la inmersión total en la materia, esta incluye la trazabilidad, es decir, todo el proceso, desde la planta hasta que se empaca; en el recorrido se visitan los lugares del beneficiado, tueste y la molienda.
“El nuestro es un café de altura, estamos a 1300 metros sobre el nivel del mar, además los suelos volcánicos y el clima lo maduran lentamente y confieren a la taza una identidad de enorme calidad”, dice la guía.
De repente, una ligera llovizna apura la explicación acerca de cómo funcionan los semilleros y los almácigos y “literalmente vamos directo al grano”, nos dirigimos al sitio donde este se procesa una vez recolectado.
Entre tanto, las plantas reciben los beneficios del agua, abrigadas por árboles de mango y matas de plátano, que sirven también de abono orgánico. El tratamiento especial y el uso de menos productos químicos, les valió la certificación internacional del Rainforest Aliance, que reconoce a las empresas amigables con el ambiente.
Camino a la taza
Una vez recolectado, el café pasa al recibidor, una casona de tablones de madera construida a principios del siglo pasado, declarada como Patrimonio Histórico de Costa Rica en el 2004.
El fruto se mide en fanegas, cada una está compuesta por diez cajuelas; el bueno se selecciona y clasifica en primera, segunda y tercera (este último es el que consumimos aquí).
Posteriormente, pasa por un laberinto verde de tubos que lo traslada a los peladores, luego a los tanques de fermentación donde reposa por 36 a 40 horas.
“Se dejan para que pierdan azúcar, antes de que vayan al canal donde se eliminan los restos de pulpa, para ir a patios de secado manual por dos días, con esto se obtiene un mejor sabor.”
“A veces por el clima también se usan los hornos, el tiempo de secado ahí es de 24 horas. Una vez seco, se quita el pergamino que aún queda en la semilla y se guarda en sacos al menos por tres meses, para restar acidez”.
El paso final antes del empaque es la tostadora, para un tueste claro se tarda 15 minutos, 17 minutos para el medio y 20 para el oscuro. La fragancia del grano en la molienda es un premio a los sentidos de los que amamos el café y no perdonamos la mañana sin su aroma, ni una tarde sin su compañía.
Tómelo en cuenta
¿Dónde? Sabanilla de Alajuela, a 10 kilómetros del Centro de Alajuela, carretera al Volcán Poás.
Recomendación: Tomar el paquete de desayuno y almuerzo bufé. Llevar zapatos cómodos.
¿Qué incluye? Tour guiado, café frío de entrada y degustación.
El mejor momento para ir: Por la mañana
Tarifas: Nacionales $10 por persona, estudiantes $6 y menores de 6 años no pagan.
Horario: De lunes a viernes de 8:00 am. a 5:00 pm. Sábado y domingo de 8:00 am. a 4:00 p.m.
Tour guiado: Entre semana a las 9, 10 y 11 de la mañana y 1:30, 2:30 y 3:30 de la tarde. Los fines de semana el último es a las 2:30 de la tarde.
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